El imperio de los aviones de papel
Os voy a relatar un cuento. Bueno, no es un cuento, es verdad. Está bien, medio verdad medio recuerdos, ya que fue hace un montón de años, tendría yo unos 13, durante la época dorada de los aviones de papel. Empezó más como una competencia con un amigo, que por el hecho de la gloria en sí. Los dos competíamos por ver quien hacía el avión de papel que volase más lejos. Aprendíamos técnicas, probábamos diferentes prototipos: con el pico chafado estilo "concorde", con muescas en las alas, con trozos de papel pegados en la punta para que pesase más.. todo al servicio de la ingeniería de los aviones. Nuestra (sana) competencia llegó a su cúlmen, cuando, al no poder establecer quien de los dos hacía mejores aviones de papel, decidimos que el público (nuestros compañeros de colegio) decidiese vendiéndoles nuestros diseños hechos a mano. Teníamos un catálogo en una carpeta de hojas transparentes y ofrecíamos todos nuestros modelos: el avión normal, mi famoso "concorde"...